miércoles, 9 de marzo de 2011

Viaje al espacio patrocinado por El Diablo.

No entendía por qué la gama de colores incrementaba al grado de parecer irreal (quizás de ahi mi incompresión, no?) luego, "mi gente" me abandonaba a una velocidad sorprendente y es que el cambio en mi vida fue tan radical que no quedó más que reírse de toda aquella risa maltrecha de años pasados.

Viajar por el espacio, el cuál es finito, de una vez se los aclaro, fue lo mejor que me pudiese pasar pero hay que pagar ciertas cosas para ello. ¿Alguna vez escucharon eso de venderle tu alma al diablo? Pues existe, funciona!! pero no es que el Diablo le dé esa oportunidad a todos, sí puede ser a cualquiera porque yo no me consideraba alguien especial pero esos contratos se dan cada tantos años, en distintas zonas del planeta y a escoger humanos random. La mañana del viernes 25 de febrero de este año mi sueño fue interrumpido por una pesadilla, de esas pesadillas que hacen estremecer tu cuerpo y sentir gusto de estarlas sufriendo, a pesar del éxtasis extraño que me ocasionaba esta mi cerebro quiso despertar y su maquinaria lo apoyo con un brinco y un grito virtual que resulto en un gemido.

Ahí estaba él. No es como lo dibujan, supongo que a travez de los tiempos se nos ha mostrado de cientos de formas distintas; la nueva personificación de su majestad (¿?) era la de un hombre caucásico pero con una postura erguida y fuerte, con abundante cabello canoso y con esa sonrisa característica de alguien poderoso que nunca llegó ni llegará a tener todo aquello que quiere. Hablo poco pero claro y fue breve... la proposición fue la siguiente:

Darle mi alma, vendérsela a cambio de un favor de su parte, uno de aquellos que sólo una persona con su poder y posición pudiera lograr. -¿Para qué quieren las almas los demonios?- Bah qué importa. Sí, sí accedí a su proposición, en realidad sentía un gran gozo por creerme un elegido pero trataba de no demostrarlo, después de todo estaba frente al Diablo, no?

Una vez que traté de explicarle que era lo que quería a cambio de mi humilde pero significativa alma, Satán no se mofó de mi, por el contrario, su sonrisa me demostró que le proponía algo interesante... Lo que yo quería era tener la oportunidad de viajar por el espacio, conocer algunos secretos, pisar varios planetas y deleitarme con lo exquisito del universo. Al Diablo siempre le habían pedido poder, fama, todo aquello relacionado con dinero y sexo además de, en contadas ocasiones favores con respecto a la salud (estos eran en los que más le gustaba hacer trampa). Me dijo que las condiciones de mi futuro viaje serían las siguientes: Tendría la posibilidad de respirar y moverme a cómo yo quisiera por el espacio y dentro de cada uno de los planetas sólo del sistema solar, 3 preguntas me serían resueltas por Él, quién afirmo decir la verdad.

Y así fue, mi viaje comenzó por ahi de la 1 del mediodía (acaso estaría fuerte el calor fuera del planeta Tierra?), fui inteligente al recordar que mi cuerpo sentiría lo que quisiera sentir porque ahora desafiaba las "reglas de la vida", entonces mi primer destino fue el Sol.

El Sol.
Primero me quede contemplandolo desde afuera, donde mi campo de visión me permitiera llenar mi cerebro con toda la figura del hermoso, enorme e impactante Sauel, luego me adentré dentro de su fuego y quede rodeado de éste, la experiencia fue súblime y nada, nada podría asemejarse a aquello que me hacía sentir más vivo que nunca y a la vez nada más que un espectro en aquella fuente de energía electromagnética.

Mercurio no fue la gran cosa, quizás debí haber dejado al Sol para el final, ahora me sentía como un niño rico difícil de ser sorprendido con un juguete caro.

Venus por el contrario fue punto y aparte, la diosa romana del Amor estalló en sensaciones orgasmicas dentro de mi cerebro, el planeta hermano de la Tierra jugó bien con mis sentimientos y las lágrimas inesperadas fueron tan dulces al caer en mis labios que me carcajee del gozo.

Ha llegado el momento de ojear a la Tierra después de haber orinado por primera vez en el vació del espacio. El planeta madre se veía tan pacifico desde mi posición, que casi olvido la violencia y el engaño, la envidia, las aberraciones sexuales y toda demás maldad que albergaba como parásito tan hermoso planeta. En fin, siempre es mejor que el optimismo le gane al pesimismo y también pensé en el amor y aquellas cosas que estaban pasando de moda pero que, en cierta forma, hacía posible que siguiéramos existiendo.

En Marte me tomé la mejor cerveza que había consumido en mis 22 años vida. Soy un amante de la cerveza, jamás pensé que en Marte la consumieran y mucho menos que la fabricaran pero al ser Marte un planeta dominado por hombres el poder místico del líquido sagrado tenía que embargarlo. Luego de cotorrearla con los marcianos, seguía el turno de visitar Júpiter.

Flotar en el segundo cuerpo celeste más grande de nuestro sistema me hizo bien, los gases de Júpiter se fusionaron a la cerveza que me había tomado anteriormente en Marte y entré en un estado de relajación fuera de este mundo (¿?). Gracias, Júpiter... Has sido muy amable conmigo.

Saturno me resultó muy parecido a Júpiter pero no por esta razón no jugué con sus anillos y pretendí cortar mi cuerpo con ellos una y otra vez hasta que sentí que podría llegar a ser real y me retiré al siguiente planeta del sistema... un hoyo negro casi me traga, yo no pensé que esas porquerías existieran en mi vecindario pero así fue...

Urano fue tan interesante para analizar, su campo magnético desfasado 90 grados con respecto a su órbita me hizo considerarlo un padre para sus planeta contiguos y mover mi cerebro un cuarto de hora para que mi estomago no pereciese por su escasa luminosidad. Y aunque Plutón dejó de ser considerado para los seres humanos como planeta de nuestro sistema, siendo el Diablo alguien de viejas costumbre también lo integró a mi viaje y cómo no! si a mi también me enseñaron hasta hace un par de años que era el último de los vecinos. Disfruté de una exquisita bebida de hielo fino sabor frambuesa espacial, amenacé a un par de asteroides y la hora de regresar tras haber transcurrido 14 días en la Tierra había llegado.

Hora de las preguntas:
- Me has dejado viajar sólo por el sistema solar, ¿por qué? ¿es el universo realmente infinito?

Él responde: Esas son dos preguntas, pero por alguna razón que no te diré, me caes bien contestaré ambas y te "la cobraré" por una. Te dejé visitar sólo el sistema solar porque no quería que esto tomara demasiado tiempo, soy alguien viejo sabes? En segunda porque aunque parezca infinitamente gracioso, existen reglas en esta y cada una de las dimensiones que no puedo exceder. Como demonio no controlo los demonios, soy todos ellos y pueden llegar a controlarme.

El universo no es infinito. Todo está planeado de tal forma que se vuelva a repetir, las galaxias son espiras que forman parte a su vez de una espiral aún más grande que gira constantemente repitiéndose a sí misma una vez llegando al centro. Ustedes los humanos utilizan las matemáticas como el lenguaje de descripción del mundo y todo lo que lo compone pero su irracionalidad nos ha llegado a asquear a los que estamos arriba (o abajo). De esta forma, mi estimado Luis Javier, es imposible que tu cerebro humano comprenda más de lo que ya he expresado.

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- ¿Existe vida después de lo que conocemos como muerte?

Él responde: No se le puede llamar vida a lo que el alma desprendida de toda esa bola de órganos se trata, lo que sigue después de que tu cuerpo pasa a ser más polvo para tu precioso planeta es un estado de éxtasis espiritual y meros sentimientos, tristeza, lujuria, pasión, amor, odio, arrepentimiento y demás que hacen de lo que queda de tu ser un manojo de nada con la oportunidad de disfrutar o sufrir. A mi me fascina ver como "los que se van para conmigo" tratan de llorar por toda una eternidad para curar su corazón inexistente y jamás lo logran. Tu caso no será el mismo, tu alma y la de los supuestos elegidos las tengo reservadas para otro asunto.

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- ¿Quién nos creo y por qué?

Él responde: El universo es padre del propio universo. Todos somos hijos de esta espiral pero yo y el otro somos subordinados dotados capaces de jugar y dirigir la mayor parte de éste.

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El Diablo tenía razón... mi mente humana no era capaz de comprender aquello, además, como siempre lo hace el señorón, hizo trampa y sus respuestas fueron terriblemente rebuscadas. En fin qué podía hacer yo. Ahora ríe a mi lado... me ha dejado compartir un poco de mi experiencia con ustedes mis queridos lectores.

Hora de cumplir con el trato...

Los saluda... El Cristal...

2 comentarios:

w0w0w0 dijo...

osea que dejaste de ser luis javier para completar tu estado ''cristal'' ?.. estubo muyyy bien me gusto xD

zatagr

El Cristal dijo...

Jajajajajaja simón que curado que notaste eso xD... jaja.

Thank you very much, Wow!!

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