lunes, 7 de junio de 2010

Yo no quiero ser enterrado en el cementerio de mascotas.


No fue una decisión fácil pero al cabo de 4 horas en una banca nada ergonomica, a eso fue a lo que llegué. Yo no quiero ser enterrado en el cementerio de mascotas.

El cementerio de mascotas se popularizó desde la época de la revolución, formando parte importante en la contracultura del ocultismo y el mágico esoterismo de las personas inquietas; así, poco a poco nos vimos rodeados de personas con su segunda o tercer vida, con la cabeza cada vez más hueca y egoista pero al fin y al cabo, consumiento y defecando en "nuestro" alterado mundo.

Pese a que el miedo de morir y jamás volver se presenta en numerosas ocasiones, ocasiones en las que estamos felices de estar vivos, yo no quiero ser enterrado en el cementerio de mascotas. La gente que vuelve gracias al cementerio ya no siente escalofrios, ya no siente calor y todo lo ve a blanco y negro; la gente que vuelve gracias al cementerio ya no siente amor, ya no siente cariño.

La escarcha que se forma alrededor de sus corazones, el hecho de que no sientan pasión por nada es lo que me hace decidir que yo no quiero ser enterrado en el cementerio de mascotas.

A diario es mayor el número de personas que sufren el efecto del cementerio. El número aumenta exponencialmente y la humanidad es cada vez más insensible, sus miradas ya no van a ningún lado.

Hawaii & Mas